Fermentación natural de Aceitunas Arbequinas: consideraciones de la variedad

En todo el mundo es conocida la variedad Arbequina como uno de los cultivares más adecuados para la obetencion de aceite de oliva virgen extra de excelente calidad pero también es cierto que plantea varias opciones para su uso en preparaciones de aceitunas de mesa, según su estado de madurez, por sus características organolépticas.
Aceitunas variedad Arbequina
La variedad es un factor determinante en la evolución de la fermentación. Por lo general, las aceitunas que se destinan a la obtención de aceite, como es el caso de la Arbequina, suelen presentar ciertas  dificultades al desarrollo de bacterias lácticas durante la fermentación espontánea.
Las aceitunas Arbequinas en España, son de maduración más tardía que las aceitunas Manzanilla, y es muy posible que en el momento de su recolección la oleuropeína estuviera ya hidrolizada, habiéndose formado aglucona y ácido elenólico, que son compuestos de potente efecto inhibidor.
Las levaduras son los microorganismos  representativos de la fermentación natural y espontánea de las aceitunas de esta variedad aunque desde el inicio de su puesta en salmuera se pretenda dirigir una fermentación láctica.
Inicialmente, los lavados,sean estáticos o dinámicos,  inciden positivamente en el descenso de la población de bacterias Gram negativas responsables  de la alteración conocida como “Alambrado”y no representan descenso significativo de los polifenoles, ya que su difusión muy lenta en la salmuera posterior.
Durante toda la fermentación, se ha comprobado que prácticamente sólo hay un único tipo de levadura que domina el proceso fermentativo, y aunque se han aislado otros tipos, su presencia es sólo testimonial. Esta especie de levadura, que sería la más representativa del proceso de fermentación de las aceitunas verdes y negras Arbequinas, ha sido identificada como Hansenula anómala.
Sólo al final de la fermentación se observa el abundante desarrollo de otro tipo de levadura. Esta especie ha sido identificada como Torulopsis inconspicua, que posee metabolismo oxidativo y puede provocar velos o películas en la superficie de los fermentadores.
Al no existir crecimiento de bacterias lácticas no se produce acidificación de la salmuera. La pequeña cantidad de acidez producida, proviene en gran medida de los propios ácidos orgánicos presentes en la pulpa de las aceitunas que se difunden en la salmuera.
Así, el pH baja ligeramente hasta los 30 días de fermentación, y después prácticamente se estabiliza con ligeras oscilaciones, en torno a pH 5, hasta el final de la fermentación. Por tanto, la acidez libre conseguida durante la fermentación de esta variedad es muy baja, en torno al 0,3%.
En estas condiciones y para garantizar la conservación del producto fermentado se debe acidificar la salmuera y aumentar el contenido en sal hasta valores no superiores a 4,0 y 7,0 respectivamente.
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Olivicultura en Urugüay: Algo más de una década de continuo crecimiento

Olivicultura en Urugüay

Urugüay ofrece condiciones naturales de cultivo similares a la cuenca del Mediterraneo, la cuna de la olivicultura. Existen plantaciones de olivos que datan del siglo XIX y gozan de una buena salud en la actualidad.
En la década del 50 se emplazaron nuevas plantaciones y su fruto y/o aceite obtenido se exportan inclusive a Europa. Se estima que la extension cultivada de estos “olivos” centenarios es de  unas 550 ha.
A partir de 1998 y especialmente desde 2003 cobró auge la olivicultura en el pais, procediéndose a la plantación de los árboles, tanto para la obtención de Aceitunas de Mesa de primera calidad como para la elaboración de Aceite de Oliva Extra Virgen.
Actualmente hay unas siete mil hectáreas de olivos sembradas en nuestro país y aunque todo el Uruguay es apto para el cultivo, hay zonas en donde se han concentrado las plantaciones; eso no significa que se corresponda a las zonas más idóneas.
Las zonas con más hectáreas plantadas de mayor concentración son Maldonado, Rocha, Treinta y Tres y Lavalleja. Entre todas concentran el 80% de la superficie sembrada. El principal motivo de esa concentración es la disposición de terrenos aptos, pero principalmente a la influencia de inversiones extranjeras que por la cercanía con Punta del Este comenzaron a desarrollar el negocio en esa zona.
En Uruguay hay entre 80 y 100 productores que comprenden desde los muy pequeños de unas 20 a 400 hectáreas, hasta empresas muy grandes, todos ellos asociados. Las áreas cultivadas de mayor envergadura tienen incorporada una zona para almazara. En algún caso, ya se está explotando una instalación industrial de Aceitunas de Mesa.

Cultivo
Los métodos de cultivo son de regadío, con riego automatizado, y de secano, sin riego automatizado. En el cultivo de secano se requiere una precipitación mínima de 700 mm.
En Uruguay el promedio anual de lluvias es de 1.200 mm. Sin embargo hay que prestar especial atención a la previsión de riego manual para los meses más secos, donde pueden pasar más de 10 días sin llover, para obtener un mayor rendimiento de los árboles.
La densidad de plantación depende de la variedad y del método de cultivo aunque los principales viveristas urugüayos sugieren 300 árboles por hectárea. Para esto, los árboles se colocan a intervalos de 7 mts. entre las filas y 5 mts. de separación en cada fila.

El árbol comienza a dar frutos a partir del 3er. año y llega a su adultez al 9° año, con una producción estimada en 13.000 a 15.000 kg/há.

Variedades: Se han adaptado 3 grupos:
  • Variedades eminentemente aceiteras: Arbequina y Picual (oriundas de España), Leccino y Frantoio (de origen italiano).
  • Variedades de doble uso como: Barnea (de origen israeli) y Picholine (de origen francés)
  • Variedad de mesa: Manzanilla (originaria de España
En Urugüay se plantan variedades para la producción de aceite en forma mayoritaria, pero se cultivan las que son de doble propósito, y las que producen aceitunas de mesa
La variedad más plantada en Urugüay es la Arbequina, que comprende el 50%del total de plantaciones, variedad de origen español que se adapta muy bien a los diferentes entornos. Luego, le siguen en orden de importancia, Manzanilla, Picual, Leccino, entre otras. La mayor parte de la producción se destina al aceite de oliva y otra al aceituna de mesa.

En Urugüay, el consumo de aceitunas de mesa se calcula en 1.800 toneladas anuales. Esto representa un consumo de unos 600 grs. por habitante y por año. Al comparar este dato con el consumo en Europa (3 kg por habitante por año) se observa un gran potencial de crecimiento

Fuentes: Varias (http://www.asolur.org.uy/)

Cultivo de olivos y variedades de aceitunas de México

Mapa de México (mundimapas.com)

Inicialmente, el olivo fué introducido en México por misioneros españoles franciscanos y jesuitas, siendo establecidas las primeras plantaciones de la variedad Mision en las zonas de Sonora y Chihuahua en el siglo XVII.
Los olivares mexicanos mas antiguos distribuidos por el territorio tienen una edad de entre 100 y 400 años, aunque a comienzos del pasado siglo, en 1920, con el  resurgimiento de la olivicultura sobretodo en la zona de Baja California se llevaron a cabo importantes plantaciones de otras variedades traidas de España y destinadas al aderezo como aceitunas de mesa:  Manzanilla y Gordal Sevillana.
Con el tiempo, se ampliaron las variedades existentes hasta entonces con Ascolana y Borouni de origen italiano y que se caracterizan por ser como las españolas de gran tamaño y de excelente relación pulpa/hueso. Estas aceitunas son muy apreciadas por el mercado norteamericano que constituye su mercado más importante.
En cuanto a la producción de aceitunas para aceite:
Se introdujeron otras variedades como Arbequina (española) y Frantoio y Pendolina (italianas) y en la zona de Caborca se plantaron diferentes subvariedades procedentes de la española Nevadillo.
La mayor parte de estas variedades enumeradas son”mejoradas”, es decir, adaptadas para su cultivo en México.

Olivos mexicanos (Aceiteoliva.com)

Más tarde, y debido al aumento de la producción de aceitunas “aceiteras”y a la escasez de industrias para procesar toda la capacidad cosechada cada año para aceite con garantías de calidad, desde 1950 al 2000 se arrancaron alrededor del 80% de los árboles más viejos y de las variedades más antiguas que eran las que daban aceitunas más pequeñas, dejando las variedades de aceitunas las más grandes de tamaño para las industrias de aderezo y algunas de las más rentables y de mejor calidad de las pequeñas destinadas como materia prima de aceite de oliva.
Parece que últimamente se están ensayando nuevas variedades de origen italiano como Coratina, Leccino…

La superficie de aceitunas cultivadas en México, ha pasado de 5.433 ha en 1990 a 6.557 ha en 2000. El cultivo de aceitunas en México no es muy rentable, ni muy estable, difícilmente supera las 3000 ton/ha.
Las zonas productoras por orden de importancia son:  Sonora, y Baja California, seguidas a distancia de Jalisco, Hidalgo y otros.
La mayor parte de las aceitunas de mesa se exportan en fresco y de las aderezadas son las Verdes estilo Español.

Fuente: Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de México