Albania, tierra de olivares tradicionales en pleno centro del Mediterráneo, mosaico de variedades autóctonas.

En  Albania, donde se reivindica ser cuna ancestral del olivo (lee acerca de su historia);  la mayoría de los casi cinco millones de olivos (41.000 ha plantadas), (2009)  crecen en las colinas de la llanura costera occidental en  forma asilvestrada, dado que los campesinos tienen pocos recursos para prestar costosos servicios de mantenimiento.
 
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Gran parte de ellos son centenarios y algunos se remontan incluso a los tiempos de Skenderbej, héroe nacional que en el siglo XIV luchó contra los turcos con el apoyo de Alonso de Aragón. (Y es que Skenderbej obligaba a las jóvenes parejas a plantar algunos olivos antes de contraer matrimonio).

 
Los cuatro olivos milenarios más singulares son:  El “Brret” de más de 3.000 años,  el “BTL” de 3.000 años, el “ZT Bregas” con 2.500 años y el “Perk” de 2.000 años cumplidos.
 
Uno de los factores que incide negativamente en la productividad del olivo en Albania es el minifundismo. Las tierras están muy fragmentadas y un agricultor posee como máximo 50-100 olivos, lo que dificulta la introducción de la recolección mecánica y los contratos con los productores industriales del aceite.
 
Otro de los factores más importantes que afectan negativamente a la productividad del olivo es el número tan elevado de  variedades que se cultivan en todo el país, son más de 28
 
Las nueve mayoritarias son: Kalinjot, Kokërrmadh i Beratit, Frantoio (italiano), Kokërrmadh Elbasani, Mixan, Ulli i Bardhë Tiranes, Nisiot, Ulli i Holle I Himares.
 
Las dos principales son: “Kalinjot“, que abarca aproximadamente el 40% del total de las plantaciones (en torno a dos millones y medio de olivos), se trata de una variedad dual: para aceite por su elevado contenido graso y para mesa por su elevada relación pulpa/hueso; y “Kokermadh i Beratit“, que representa aproximadamente el 21% del total (con un millón de árboles) y se destina completamente a  aceitunas de mesa.
 
Los promedios de producción en una cosecha normal están en torno a las 30 a 58 mil toneladas por año, y sigue creciendo.
 
La interacción de las variedades de Albania con el entorno local (suelo, clima, altitud) y las prácticas culturales se manifiesta en los frutos, en las características especiales, un sabor distintivo en los aceites producidos en las diversas regiones de  Albania.
 
La tradición en la no utilización de  fertilizantes y pesticidas comerciales ha creado oportunidades interesantes para productos de tipo orgánico. Algunos productores se aprovechan de esta tradición y los industriales están obteniendo aceitunas y aceite de oliva con certificación orgánica, principalmente para la exportación.
 
En los últimos 5 años han estado plantando nuevos olivos aunque el ritmo ha sido bastante más lento que el que habían proyectado en principio (3.000 nuevas ha). Suponemos que su producción por tanto se ha incrementado poco todavía por no haber entrado en plena producción.
Albania pertenece al COI desde 2009. Según cifras manejadas por este organismo, (Noviembre 2013), su producción de aceitunas de mesa en los 3 últimos años ha oscilado entre 27.000 y 32.000 toneladas, de las que solo 2.000 de ellas se destinan a exportación; es decir, que más del 90% se destinan a consumo interno). (Es posible que sus preparaciones sean del tipo griego y turco debido a su influencia geográfica y política del pasado).